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28.01.2010 - Médicos del Mundo
Un año después del operativo militar, el bloqueo de Gaza sigue perjudicando la salud de la población
El pasado día 20 de enero se cumplió un año del final de la ofensiva militar israelí contra Gaza que causó la muerte de más de mil personas palestinas y llevo a más de 40.000 familias palestinas a abandonar sus hogares.
En este primer aniversario, algunas agencias de la ONU y la Asociación de Agencias Internacionales para el Desarrollo (AIDA, por sus siglas en inglés), que representa a más de ochenta ONG, han emitido un comunicado público para llamar la atención sobre el impacto que el bloqueo israelí está causando sobre la población de Gaza su servicio sanitario, y para reclamar que se abran las fronteras de forma inmediata.
Médicos del Mundo, además de suscribir el comunicado, ha trasladado su contenido por carta, firmada por José Luis Engel, vicepresidente de la organización y dirigida al Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional español.
Médicos del Mundo solicita que el Gobierno promueva y apoye por todos los medios (tanto a través de la cooperación internacional y la ayuda humanitaria con los Territorios Ocupados Palestinos como en los correspondientes foros internacionales) el cumplimiento de los derechos humanos, específicamente el derecho a la salud física y mental de la población palestina y el final del bloque contra Gaza.
“El mantenimiento del bloqueo sobre la franja de Gaza menoscaba el funcionamiento del sistema sanitario y supone un peligro para la salud de 1,4 millones de personas provocando el deterioro continuo de los determinantes sociales, económicos y medioambientales de salud. El bloqueo dificulta la provisión de suministros médicos y la formación del personal sanitario, además de impedir que especialistas exteriores atiendan a tiempo a los pacientes más graves”, dijo el coordinador humanitario de la ONU en los territorios palestinos ocupados, Max Gaylard, el pasado miércoles, 20 de enero de 2010.
Al borde del colapso
La economía de Gaza se encuentra al borde del colapso, debido al incremento del desempleo y la pobreza, lo que puede tener efectos adversos a largo plazo sobre la salud física y mental de la población.
El empeoramiento de las condiciones ambientales, que incluyen la calidad del agua, el estado del sistema de alcantarillado y la gestión de residuos urbanos, militares y sanitarios, entre otros, también puede afectar a la salud. En Gaza viven más de 800.000 niños y niñas cuyo futuro preocupa profundamente a la comunidad internacional, ya que carecen de la asistencia sanitaria necesaria. En los últimos años, el descenso de la mortalidad infantil, que se había mantenido constante durante décadas, se ha estancado.
La escasez de materiales de construcción como consecuencia del bloqueo ha tenido graves repercusiones en las instalaciones sanitarias. La construcción de la nueva área de cirugía del hospital Al Shifa, el principal hospital de la franja de Gaza, comenzó en 2006 y aún no ha podido concluirse. Durante la operación Plomo Fundido, 15 de los 27 hospitales fueron dañados y 43 de los 110 centros de atención primaria sufrieron daños o quedaron destruidos.
La prohibición de la introducción de materiales en Gaza ha impedido su reconstrucción. El suministro de medicamentos y material sanitario está permitido, pero a menudo resulta insuficiente. Importar determinados equipos médicos, tales como los aparatos de rayos X u otros equipos electrónicos, es extremadamente difícil. Con frecuencia, el personal clínico carece del material necesario y los equipos suelen estar averiados, incompletos u obsoletos.
Por otro lado, se ha negado la salida a profesionales de la salud de Gaza. Desde el año 2000, un número muy reducido de personal médico y de enfermería, así como asistentes técnicos ha podido atravesar la frontera para asistir a cursos de formación en el extranjero destinados a actualizar sus conocimientos o aprender nuevas técnicas. El bloqueo supone una merma considerable de sus habilidades para proporcionar una asistencia sanitaria de calidad.
Las personas que viven en Gaza no tienen acceso a una gran cantidad de tratamientos especializados, tales como la cirugía cardíaca compleja o el tratamiento de determinados tipos de cáncer, por lo que deben recurrir a hospitales en el exterior. Sin embargo, un gran número de pacientes no pudieron acudir a sus citas debido a que las autoridades israelíes impidieron su salida o no la autorizaron a tiempo. Algunas fallecieron durante el periodo de espera para ser derivados a otros centros.
Alteraciones psicológicas y emocionales
Médicos del Mundo quiere llamar la atención sobre las consecuencias de la violencia en la vida de las y los palestinos de Gaza. La violencia ejercida desde el exterior contra la población como consecuencia del conflicto armado, así como el incremento de la violencia interna dentro de la propia población palestina –consecuencia, a su vez, de los factores arriba señalados- provoca en las familias palestinas profundos sentimientos de inseguridad y temor por el riesgo contra la integridad física de sus miembros.
El cuadro de alteraciones psicológicas y emocionales se traduce, en un elevado porcentaje de habitantes de Gaza, en ansiedad y alteraciones del patrón de sueño y de alimentación, dificultad para pensar y concentrarse lo que ocasiona un bajo rendimiento en el trabajo y en los estudios. También se aprecia un bajo estado de ánimo con cierto desinterés por el sentido de sus vidas, perdida de motivación por las actividades vitales y una visión pesimista de su futuro y el de su familia.
Por todo ello, Médicos del Mundo se suma a la advertencia que han lanzado las agencias de Naciones Unidas y la Asociación de Agencias Internacionales para el Desarrollo, quienes han señalado que el sistema sanitario se enfrentará a graves problemas ante otra emergencia de la envergadura de la operación Plomo Fundido del pasado año. El Gobierno de Israel tiene la obligación legal de garantizar el derecho a la salud de los habitantes de Gaza. Reclaman la reapertura de los pasos fronterizos en Gaza.
Foto: Centro de salud de Beit Lahia, bombardeado durante el operativo militar.

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