En el año
2000 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Declaración
del Milenio en la cual los países ricos y empobrecidos se comprometían
a hacer todo lo posible para erradicar la pobreza, promover la dignidad
humana y la igualdad, y alcanzar la paz, la democracia y la sostenibilidad
ambiental. Para ello, y antes de 2015, se deben alcanzar ocho objetivos
concretos, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que "comprometen
a los países a luchar más firmemente contra la insuficiencia
de ingresos, el hambre generalizada, la desigualdad de género, el
deterioro del medio ambiente y la falta de educación, atención
médica y agua potable"". El Informe sobre Desarrollo Humano
2003, precisa que "el nuevo siglo ha empezado con una declaración
de solidaridad sin precedentes y con el firme propósito de acabar
con la pobreza en el mundo".
La persistencia de la pobreza y la desigualdad en el mundo de hoy no se
puede justificar. Pese a los esfuerzos realizados durante décadas,
la brecha entre ricos y pobres ha seguido aumentando y en la actualidad
más de 1.300 millones de personas padecen hambre y viven en la miseria.
Pobreza, hambre, sida, analfabetismo, discriminación, desplazamientos
masivos a causa de los conflictos y las guerras, los movimientos migratorios
y la depredación de la naturaleza son las diferentes caras de un
mismo problema: la situación de injusticia que sufre la mayor parte
de los habitantes del planeta y de la que todos somos responsables. El desarrollo
sostenible en el planeta está seriamente amenazado por el consumo
irresponsable en el Norte y la sobreexplotación de los recursos naturales
del Sur.
Los ODM son un primer paso, un "mínimo" para empezar a
revertir la situación de desigualdad, injusticia y pobreza en el
mundo. Aunque apoyamos y exigimos su cumplimiento no nos conformamos con
eso. Lo que es claro, es que si cuando lleguemos al 2015 se han logrado
los ODM, se habrá dado un paso adelante muy importante para lograr
erradicar la pobreza. Los ODM se proponen revertir y mejorar la situación
de las mujeres,
de la infancia, del mundo rural, de la pobreza urbana, de las minorías
y en general de los sectores con menos oportunidades. Y se fijan objetivos
en materia de educación, salud, ingresos, medio ambiente, acceso
al agua, al saneamiento, a la producción sostenible y a los mercados.
- Queremos transmitir la idea de que es URGENTE emprender la lucha contra
la pobreza, y que los ODM comiencen a ser cumplidos. Hasta ahora los avances
son escasos y se refieren tan sólo a zonas o regiones muy concretas,
pero aún no funciona un plan internacional de lucha contra la pobreza
con la seriedad que requiere. AÚN ESTAMOS A TIEMPO SI NOS MOVEMOS,
AUNQUE YA VAMOS TARDE. Si no cambian las cosas, morirán 45 millones
de niños y niñas entre hoy y el 2015, 247 millones de personas
en África Subsahariana tendrán que sobrevivir con menos
de 1$ al día y 97 millones de menores seguirán sin escolarizar
en el 2015, de los que 57 millones serán niñas, por poner
sólo algunos ejemplos.
El actual
Gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero
ha convertido en discurso oficial la contribución española
a los compromisos emanados de la Declaración del Milenio. Junto
a los nuevos discursos a favor de los ODM son necesarias acciones y políticas
concretas. España, tiene ante sí una amplia agenda de retos,
que han de concretarse en transformaciones y cambios de sus políticas
de desarrollo y de cooperación al desarrollo que precisarán
del mayor empuje posible por parte de la sociedad civil organizada. Pretendemos
que los discursos se lleven a la práctica, y hagan realidad lo
que proponen.
Con la Campaña POBREZA CERO hemos lanzado un llamamiento a la ciudadanía
para que demuestre que estamos todos y todas, en unión contra la
pobreza del mundo, que atenta contra nuestra dignidad de seres humanos.
Con esta campaña nos sumamos a la Llamada Mundial para actuar contra
la pobreza que organizaciones y movimientos sociales de muchos países
están promoviendo coordinadamente.
Para lograr esta nueva realidad en España llamamos a la ciudadanía
española a que se movilice, a que presiones a nuestros representantes
políticos para que formalicen un Pacto de Estado para erradicar
la pobreza mundial, que comprometa de forma muy concreta cuáles
serán las medidas con las que España contribuirá
al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
En concreto, reivindicamos:
o Que se establezca un calendario concreto y vinculante para alcanzar
el 0'7% de manera urgente.
o Que se cumplan los compromisos asumidos por el gobierno español
en las conferencias internacionales sobre armonización y alineamiento
de la ayuda.
o Que los fondos se canalicen hacia quienes más lo necesitan: las
poblaciones empobrecidas, dando prioridad a la educación básica,
la salud básica, salud sexual y reproductiva, el desarrollo rural
y aquellos programas cuyo único interés y objetivo directo
sea erradicar la pobreza.
o Que la ayuda oficial apoye proyectos que incluyan la perspectiva de
género como aspecto capital en el desarrollo de las comunidades.
o Que además de América Latina y el Magreb, los países
de África subsahariana se incluyan entre las prioridades de la
cooperación española, destinando a esta región al
menos el 0,15% del PNB español.
o Que se contemple como eje de la cooperación española la
lucha contra el SIDA, una de las principales amenazas para el desarrollo
de los países del Sur, incrementando significativamente nuestra
aportación al Fondo Global de lucha contra el SIDA.
o Que se concrete el compromiso financiero de España con aportaciones
a la Iniciativa por Vía Rápida "Educación para
todos y todas".
o Que se condone el 100% de la deuda externa de los Países Menos
Adelantados (PMA) y se alivie la del resto de países para que la
deuda no ahogue su desarrollo, garantizando en todo caso que los recursos
liberados se destinen a la erradicación de la pobreza.
o Que los fondos de la ayuda al desarrollo no se vinculen a la exportación
de productos nacionales ni a ningún otro interés que no
sean la satisfacción de las necesidades de las poblaciones empobrecidas.
o Que se cambien las reglas del comercio internacional para que, en lugar
de imponerse un modelo único que impulsa la privatización,
liberalización y mercantilización de todos los bienes y
recursos de la vida, se garantice el derecho de los pueblos a definir
su propio modelo de desarrollo y a aplicar aquellas políticas más
acordes con su realidad y sus objetivos de desarrollo humano.
o Que la ayuda sea transparente en su adjudicación, gestión
e información y se aumente la coordinación entre organismos
donantes como método lógico para conseguir una cooperación
eficaz.
|